Formación, la asignatura pendiente en la Planificación de Decisiones Anticipadas

23/02/2017

Más de 200 profesionales sanitarios de todas España se reunieron el pasado jueves 16 de febrero en una jornada organizada por la Cátedera de Cuidados Paliativos de la Universitat de Vic, la Fundació Grífols y Mémora, en el Institut Català d’Oncologia (Barcelona), para abordar un tema de actualidad: la Planificación de Decisiones Anticipadas (PDA). De actualidad sí, con poca formación e información, también. 

La jornada contó con grandes profesionales, entre ellos destacar al Dr. Xavier Gómez-Batiste, director de ‘Qualy’, centro colaborador de los programas de cuidados paliativos en la OMS, y director de la Cátedra de Cuidados Paliativos de la Universitat de Vic. La sesión arrancó con la conferencia de Cristina Lasmarías, enfermera y directora adjunta de la Cátedra. Habló en profundidad de cómo impacta la PDA y cuáles son los cuatro elementos clave para su éxito: apoyo institucional, el concepto, la formación y la implicación de la ciudadanía. La formación consiste en dotar de cursos, sesiones, píldoras, etc. a los profesionales adecuados para llevar a cabo las decisiones anticipadas; pero, ¿quién es este perfil? Aquí hay debate porque hay quienes optan por las enfermeras, otros por los trabajadores sociales o psicólogos, y entre la falta de consenso surge la figura del ‘facilitador’. Sea quien sea, debe ser un profesional con habilidades comunicativas efectivas y afectivas y partidario del diálogo con el paciente y el cambio cultural hacia una toma de decisiones compartidas. Lasmarías finalizó su ponencia con una reflexión: pensemos qué y cómo nos gustaría que nos preguntasen acerca las decisiones anticipadas a nosotros, profesionales de la salud, y pongámonos en la posición del paciente. 

La sesión siguió con la intervención de Josep París, director de desarrollo corporativo de Serveis Funeraris de Barcelona – Mémora, para dar a conocer los proyectos que lleva a cabo Mémora en el ámbito de la salud. Desde una enfermera gestora en proceso final de vida, hasta el ‘Espacio de palabra’ sobre el duelo perinatal dirigido a padres y a profesionales, pasando por el proyecto de arteterapia, musicoterapia, investigación en muerte súbita en deportistas y un largo etcétera. Paris aprovechó la intervención para presentar la recién creada Fundación Mémora, que prevé agrupar todas las acciones de responsabilidad social que desarrolla esta compañía de servicios funerarios. Por proyectos de este tipo se entiende su actual eslogan “mucho más que un servicio funerario”. 

La tercera parte de la jornada consistió en una mesa redonda que recogió distintas experiencias de éxito de PDA en España y estuvo formada por Emma Costas, responsable de los Equipos de Atención Residencial (EAR) del Vallès (MUTUAM), Iñaki Saralegui, del servicio de Medicina Intensiva y miembro del comité de Ética asistencial del Hospital Universitario Araba, y Helena García, psicóloga del servicio de Nefrología del Hospital Universitario La Paz de Madrid. Tres perfiles profesionales diferentes y tres escenarios de actuación distintos así que la diversidad estuvo servida. Los EAR son un dispositivo sanitario para dar apoyo al equipo de referencia de la residencia y se centran especialmente en los internos que requieren una atención paliativa. Precisamente entre estas personas hay que tener en cuenta cuestiones como: qué espera de los profesionales que le atienden, cómo quiere ser atendido y por quién. 

Saralegui entró al detalle de todo lo que hay que tener en presente para preparar una planificación de decisiones anticipadas. No se trata de cantidad, se trata de calidad y para lograrlo es imprescindible conversar con el paciente, conocer sus preferencias y temores, saber dónde quiere ser atendido, si quiere ser donante, quién decide en caso que él no pueda… en definitiva, se trata de sentarse y realizar una serie de preguntas que hagan reflexionar sobre el final de vida. Y tras muchas encuestas, “nos convertimos en escuchadores de historias”

García defendió esta misma línea de actuación e insistió en la importancia de preguntar y hablar con el paciente. Para plantear un PDA es fundamental conocer los valores del enfermo, saber qué cosas son importantes, si es conocedor de su estado y de la gravedad… Todas estas cuestiones provocan un click emocional en la persona y justamente es esto lo que hace pensar en el final de vida y, por tanto, permite abordar las decisiones anticipadas

La última parte de la jornada se centró en un debate y un extenso turno de preguntas y respuestas de los asistentes hacia los participantes de la mesa redonda y a Gómez-Batiste. Las conclusiones fueron claras: la PDA interesa, falta mucha formación y manca una reflexión por parte de los propios profesionales: ¿cómo voy a pedir a mi paciente que se haga este tipo de preguntas sobre el final de vida si ni siquiera me las he planteado yo mismo? Exacto, el tabú a la muerte