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Un taller sobre el duelo por la pérdida de salud

05/05/2016

Nadie está preparado para la pérdida de facultades. Por desgracia, en ocasiones la llegada de una enfermedad trastoca el mundo conocido que la persona afectada había vivido hasta el momento, y deberá empezar una adaptación que requiere de tiempo y ayuda. Para aportar su grano de arena a las problemáticas de los ciudadanos, Grupo Mémora ofrece en sus Espacios de Apoyo un taller sobre el duelo ante la pérdida de salud.

La ponente es Lola Cabrera, psicóloga con una larga trayectoria en el acompañamiento al duelo, quien conoce de cerca las consecuencias que trae la aparición de una enfermedad: “Es un nuevo estado que supone algún tipo de limitación en las actividades de la vida cotidiana durante un periodo de tiempo más o menos extenso. Cuando hablamos de enfermedades crónicas o enfermedades graves avanzadas encontramos trabas que se dan en diferentes ámbitos de nuestra vida y que, además, van a mantenerse y/o agravarse con el paso del tiempo”.

EL RETO. Sin duda, se trata de una nueva situación que va a condicionar la vida del afectado. Aceptar la enfermedad también va a suponer un reto: “Todo aquello que perdemos como consecuencia de la enfermedad, sea la capacidad de movimiento, la agilidad, la visión o cualquier aspecto de la salud, provoca un desequilibrio emocional al que cada persona se enfrenta de una manera única”, apunta Lola Cabrera. Es frecuente quedarse sólo en la raíz del problema, y pensar que la única consecuencia para el paciente va a ser la pérdida de salud, sin embargo, siempre hay daños colaterales: “A la enfermedad se le van a unir pérdidas de vida social, de vida laboral, de actividades de la vida cotidiana e incluso de identidad, y esto va a traer consigo sentimientos de soledad, de incomprensión, de incapacidad, de inseguridad, de baja autoestima... E igual que la salud física deben de ser atendidos de la misma forma”, sentencia Lola Cabrera. 

La vida continúa, y aquellos que sufren una enfermedad tendrán que adaptarse a su nueva condición. Para ello, es vital superar el duelo: “Llegar a aceptar la enfermedad supone transitar por una serie de etapas que van generalmente desde la negación de la realidad, «no puede ser», pasando por un torbellino de emociones como la rabia, «por qué a mí», el miedo, «cómo va a ser mi vida ahora», la tristeza, «ya no será como antes», hasta llegar a la aceptación. Quienes llegan a la culminación de estas etapas llegan a aceptar la realidad que les toca vivir, asumiendo su responsabilidad para realizar cambios y adaptando sus proyectos e ilusiones a la nueva realidad o, bien, creando otros nuevos que les permitan seguir adelante”, concluye Lola Cabrera.