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Tres mujeres aplican la máxima ‘la vida sigue’ en su día a día

10/11/2015

Por fortuna, aún existen rincones en los que liberar las emociones contenidas. En su compromiso con la sociedad, Serveis Funeraris de Barcelona-Grupo Mémora dispone de diversos locales llamados Espacios de Apoyo: son espacios para acercarse a las personas y dar apoyo sobre el proceso final de la vida a las familias y a los profesionales. Por ejemplo, en estos espacios se puede encontrar acompañamiento al duelo a través de grupos; una biblioteca especializada con servicio de préstamo; talleres y charlas semanales que hablan sobre cómo tramitar una defunción, cuidar al cuidador o el duelo en la infancia. En definitiva, se trata de un lugar en el que se hace pedagogía sobre la muerte, y en el que las personas tienen la oportunidad de esclarecer dudas sobre el ámbito funerario. En Catalunya existen tres Espacios de Apoyo: uno situado en Nou Barris-Horta (Paseo de Valldaura, 206), otro en L’Hospitalet de Llobregat (Plaza del Ajuntament, 32), y el recién inaugurado de Girona (calle de Josep Trueta-avenida de França).

NORMALIZACIÓN. Nos acercamos hasta el Espacio de Apoyo de Nou Barris- Horta para hablar con Lola Cabrera, psicóloga responsable de uno de los grupos de duelo, quien nos cuenta más sobre en qué consisten estos lugares: “El Espacio de Apoyo es un lugar abierto a la ciudadanía: puede venir cualquier persona que haya sufrido la pérdida de un ser querido y quiera compartir y aprender de la experiencia de otras personas”. La función de Lola Cabrera en los Espacios de Apoyo reside en conducir los grupos de acompañamiento para aquellas personas que tratan de superar el duelo: “En los grupos participan personas que han sufrido la pérdida de un ser querido. El objetivo es que las personas que acuden cuenten con un espacio en el que poder expresar sus emociones y sentimientos y compartirlas con los demás, al mismo tiempo podrán aprender de las experiencias del resto de personas que forman parte del grupo. El gran objetivo es normalizar lo que sienten”.

Aprovechamos la visita para hablar con Carmen y María, dos usuarias que participan en uno de los grupos de acompañamientos dirigido a viudas: “Cuando pierdes a tu marido con 72 años, tu vida se parte por la mitad. Nada es lo mismo. Teníamos muchos proyectos y se han venido abajo todos. Necesitamos apoyo. Y entre Lola y las compañeras nos damos muchos ánimos. Me siento bien cuando vengo”, declara Carmen.

En la misma línea se sitúa María, que valora positivamente el efecto de las reuniones: “Aquí he encontrado mucha ayuda porque hay personas que se vuelcan en ti. He podido hablar, desahogarme. Contar aquello que me pasaba, así como todo lo que he sufrido; explicar cómo me he encontrado en cada momento. En definitiva, he podido hablar de todo lo que he necesitado”. En una sociedad como la occidental en la que existe una fuerte presión a superar los problemas, acudir al grupo para superar un duelo supone un acto de valentía que en ocasiones cuesta afrontar: “Al principio a los usuarios les cuesta abrirse y compartir. Poco a poco lo van consiguiendo; ellos tienen recursos internos, y a veces hace falta que les ayuden a descubrirlos. Es muy satisfactorio comprobar como van desarrollando todas sus habilidades sociales. Otro de los objetivos del grupo consiste en conseguir que amplíen su red social”, apunta Lola Cabrera. Por su parte, Carmen, confiesa lo duro que fue al inicio acudir al grupo: “Cuando empecé a venir lo pasaba mal. Empezar a recordar todo me dificultaba superarlo. Sin embargo, ahora puedo compartir mi experiencia con otras personas que han vivido lo mismo que yo”. María asiente y añade: “Compartir ayuda a aliviar el dolor”. Y Carmen, sonriendo, le pregunta retóricamente: “¿Y no es bonito venir aquí y que todo el mundo te dé un beso al entrar? Es sensacional”.

Lola Cabrera confiesa que la superación de la pérdida por parte de sus usuarios es una de sus obsesiones, aunque reconoce que todos deben seguir su propio ritmo: “Muchas vece el entorno empuja a la persona para que se recupere rápidamente, sin embargo aquí pueden tomarse el tiempo que necesiten”. Carmen y María nos cuentan sus motivaciones para seguir luchando: “Cuando estoy de bajón y mis nietos me dan ánimos, me dan una inyección de vida. ¿Cómo no voy a luchar por ellos? Tengo que seguir”, cuenta Carmen. María confiesa que su marido estaría orgulloso de ella: “Había muchas cosas que siempre hacía mi marido. Ahora me he espabilado y he conseguido hacerlas yo también. Él estaría muy contento de que esté saliendo adelante”. Las tres mujeres concluyen la charla con una tajante proclama: “La vida sigue”. Que así sea.

La charla audiovisual completa puede verse en el canal de Youtube de Red Duelia