Área Profesional

Aceptación, acomodación y hacer amable la vida de las personas que rodean al enfermo, actitudes ante la pérdida de la salud

27/03/2017

Más de 320 profesionales han asistido a la I Jornada de Reflexión sobre nuestras pérdidas como parte de la vida el 21 de marzo, organizada conjuntamente por Mémora, Quirónsalud y Fundación Salud y Persona, y en el que se ha tratado y debatido cómo afrontar una enfermedad desde la vertiente social, ética y profesional. El acto, que ha tenido lugar en el Auditorio de Ciutadella de la Universidad Pompeu Fabra, ha contado con la presencia de profesionales vinculados con la esfera de la salud, como enfermeras, trabajadores sociales, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, educadores, maestros y representantes de entidades de pacientes.

Xusa Sierra, enfermera especializada en el acompañamiento de procesos de duelo, ha manifestado que "hoy en día hay una obsesión por mantener la juventud y la vitalidad y no se piensa en la finitud, aunque las pérdidas nos demuestran que nada de lo que tenemos es perdurable ". Esta premisa se impone en el niños y "9 de cada 10 niños no pueden participar en la enfermedad de las personas que aman ni despedirse de ellas cuando mueren" aunque los niños están continuamente expuestos a la muerte, y especialmente a muertes violentas, a través de la televisión, los videojuegos, los vídeos en las redes sociales, etc. Esta mismo tabú hacia el final de vida, también lo sufren los profesionales ya que "cerca de un 93% manifiesta tener dificultades para estar al lado de una persona enferma y aún más, si está en un proceso final de vida". Para trabajar estas angustias hay que potenciar la inteligencia emocional.

Serra también ha puesto de manifiesto la falta de "el arte del cuidar"; ahora hay grandes avances en investigación y tratamientos pero las familias son huérfanos del conocimiento de los cuidados. ¿Qué necesita la persona enferma? Sentirse acompañada, escuchada, sin juicios de valor y que sus necesidades y expectativas sean respetadas, no impuestas.

Su intervención ha finalizado con el visionado de un documental con Olga como protagonista. Olga padece cáncer de mama y nos ha aportado mensajes de una auténtica luchadora: "nadie acepta tener que marcharse porque tienes todavía muchas cosas por hacer" o "amo tanto la vida que no entra en mis planes morirme".

El filósofo Francesc Torralba ha desvelado que "la aceptación ante un nuevo episodio vital, la acomodación a la nueva situación y el hacer amable la vida de quienes rodean a la persona enferma" son las actitudes clave para afrontar la pérdida de salud. Si quien pierde la salud es alguien del entorno, es recomendable darle mecanismos de liberación, apoyo incondicional y aprender de él, de cómo lo supera o como se enfrenta a la enfermedad. Cuando se pierde la salud se altera nuestro día a día, caemos en un caos que hay que ordenar y establecer un nuevo cosmos y sin duda, se experimenta el sentimiento de vulnerabilidad.

Torralba ha destacado que "es importante luchar contra la melancolía y el resentimiento e intentar extraer el máximo provecho de lo que tenemos". La melancolía es recordar lo que tenía en un pasado y ahora ya no se tiene y si la persona enferma se aferra a ello resulta imposible acomodarse al presente. Además, si se compara con los demás, entra en juego el resentimiento.

Por último, Begoña Román, presidenta del Comité de Ética de los Servicios Sociales de Catalunya, ha puesto de manifiesto que "los profesionales sienten una sobre exigencia por parte de los pacientes marcada por las altas expectativas de curación" ya que "si fallas es culpa tuya "para que una enfermedad o la muerte es vista como un fracaso profesional. Es positivo que el profesional empatice con el paciente pero siempre controlando sus límites para evitar sufrir la denominada 'fatiga por comprensión'. Román ha destacado una cita y ha recomendado a todos los asistentes que la memoricen: "uno no puede dar lo que no tiene. Y uno no tiene lo que no le ha sido dado ".

Román también ha reflexionado sobre el hecho de que las pérdidas, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte siempre han sido parte del proceso vital de la humanidad, la única novedad actualmente es que "vivimos en una sociedad que piensa que podemos con todo y habría que reconciliarnos con la muerte como parte de la vida ". Además, lo que parece un nuevo escenario también es debe a que ahora el paciente ya no es pasivo. Se pasa de un paradigma biomédico a un psicosocial donde entran en juego la psicología y el contexto y donde "el éxito recae en el equilibrio entre dependencia y autonomía".

La Jornada ha finalizado con la intervención de la directora de procesos asistenciales y cuidados del Hospital Universitario Sagrado Corazón y Clínica del Vallès - Grupo Quirón, Anna Cruz, y el director de desarrollo corporativo de Servicios Funerarios de Barcelona - Mémora, Josep Paris, que han presentado los proyectos que llevan a cabo ambas compañías.