Área Profesional

Los cuidadores necesitan sentirse bien

08/04/2016

La atención y el cuidado a una persona querida puede ser muy gratificante, pero las decisiones del día a día y la búsqueda constante de soluciones a los distintos problemas, requieren métodos y modos de apoyo para el cuidador.

Para la prestación de cuidados a personas dependientes se precisa de cuidadores profesionales, formados y preparados para ello. Sin embargo, en muchas ocasiones es un cuidador no profesional quien, por necesidad, tiene que hacerse cargo de la persona dependiente. Así pues, ¿quiénes son los cuidadores? Por definición, son las personas o instituciones que se hacen cargo de las personas con algún nivel de dependencia. Son por tanto padres, madres, hijos/as, familiares, personal contratado o voluntario.

Cuidar a una persona querida tiene elementos muy positivos para ambas partes pero es importante saber que también nos enfrentamos a dificultades y riesgos. Hay varios factores que el cuidador ha de tener en cuenta ya que favorecerán su quehacer diario, estos son: planificar las tareas que hay que realizar fijando unos horarios, implicar a la familia porque es una responsabilidad de todos, realizar actividades fuera de casa para relacionarnos con otras personas y, ante cualquier duda o necesidad de ayuda, consultar con los profesionales de salud. Estos son algunos de los consejos para poder llevar a cabo bien y de forma sana y saludable la tarea de cuidar a otra persona dependiente. Los profesionales coinciden en afirmar que “cuidar de uno mismo es tan importante como cuidar de nuestro familiar enfermo”.

PUNTO DE ENCUENTRO. Existen recursos sanitarios y ayudas técnicas que están al alcance de todos. Entre ellas, está el ciclo de charlas y talleres promovido por Grupo Mémora en los Espacios de Apoyo, situados en el distrito de Nou Barris-Horta de Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat y Girona. Se trata de charlas gratuitas dirigidas a profesionales y a la población en general, que están vinculadas con el proceso final de vida, personas mayores, acompañamiento al duelo, etcétera. Además, se han iniciado grupos de cuidadores que comparten un espacio de tiempo con otras personas que se encuentran en una situación parecida. Estos encuentros les permiten ayudarse mutuamente y encontrar un apoyo emocional que les ayuda a resolver las dificultades derivadas del intenso y dedicado cuidado y atención a su persona querida.

Una experiencia necesaria para todas las partes: si el cuidador se encuentra bien emocionalmente, esto influirá en su trabajo hacia la persona dependiente. Todos trabajamos mejor cuando estamos bien. La posibilidad de encontrar un espacio en el que dar respuesta a los problemas de la atención significa, sin duda, mejorar el tramo final de vida.

Vistas al futuro
Gracias a las mejoras sanitarias y al avance de la ciencia, la población mundial se está viendo envejecida. Según la OMS, desde 1980 se han duplicado las personas con más de 60 años en todo el mundo, y se prevé que en el año 2050 la población sea de 2.000 millones en la franja de la tercera edad.

Pese a ser una buena noticia, esto conlleva desafíos sanitarios a los que se les debe dar respuestas. Por ejemplo, existe la necesidad de proporcionar buena formación tanto a los profesionales, como a la sociedad en su conjunto, en el cuidado de las personas enfermas. Si se
consigue que se atienda de forma adecuada a las personas dependientes, el tramo final de vida de estas resultará más cómodo, mejorando la calidad de vida de la sociedad. Aquellos países que invierten en un envejecimiento saludable pueden esperar un beneficio social y económico significativo para toda la comunidad.