Área Profesional

El suicidio asistido. El caso de Betsy Davis

24/08/2016

Los amigos y familiares más cercanos de Betsy Davis recibieron a principios de julio un correo electrónico especial: era una invitación para pasar un fin de semana en su finca de Ojai, en California, EEUU. "Sois muy valientes por despedirme en mi viaje", les decía antes de darles las gracias por recorrer la "distancia física y emocional" que les llevaría a su casa, en un valle rodeado de montañas. También les explicaba que, a diferencia de otras fiestas a las que habían asistido, ésta "requería fortaleza emocional, estar centrado y apertura" de mente. No era una celebración cualquiera. Era la fiesta de despedida antes de su suicidio asistido.

Betsy Davis, artista de 41 años, escribió estas líneas con mucha dificultad, tecleando lentamente con un dedo en su tableta desde una silla de ruedas. En los últimos tres años, desde que le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), su movilidad había quedado reducida al mínimo. Apenas podía hablar y el iPad le ayudaba a comunicarse. También su trabajo, porque en este tiempo produjo una colección de dibujos con la ayuda de un asistente.

Davis quería que la fiesta fuera maravillosa: rodeada de los sus seres más queridos, divertida, con música, bebida, películas, risas y recuerdos. Quería que sus invitados tuvieran sus cosas para recordarla. También deseaba dormirse para siempre viendo una última puesta de sol frente a las montañas californianas. En ello sus tres cuidadoras colaboraron concienzudamente.

La única regla vigente para el fin de semana del 23 al 24 de julio, escribió en el correo electrónico, es que "no podéis llorar delante de mí". Añadió con cierta sorna que habría zonas habilitadas para tal y, si no, cualquier esquina valía. "Esos momentos tienen que ser de luz y felicidad", les recordaba, animando a los miembros del grupo a conocerse entre ellos porque les haría mucho bien; también a ella.

Desde que, en julio de 2013, le diagnosticaron ELA, Davis se opuso a morir de una insuficiencia respiratoria o conectada a aparatos. Éste es el desenlace para la mayoría de los enfermos terminales que padecen esta enfermedad del sistema nervioso que debilita los músculos de manera progresiva y para la que no hay cura. "Habló de ello desde los primeros estadios de su diagnóstico. No quería que ese fuera el final de su vida, miserable y sufriendo", explica a El Mundo Niels Alpert, que viajó a Ojai ese fin de semana para estar junto a su amiga.

Seguir leyendo el artículo completo "La fiesta de despedida de Betsy Davis" en El Mundo. 

El suicidio asistido:

  • ¿Qué es?: El suicidio asistido es aquel en el que un individuo voluntariamente termina con su vida. Otras personas le proporcionan los medios, incluido el asesoramiento sobre las dosis y la prescripción médica. Pero es el sujeto el que realiza la acción, a diferencia de la eutanasia.
  • Legislación europea: No está permitido en España, pero sí en Holanda, Suiza, Luxemburgo y Bélgica.
  • Otro caso. La atleta belga Marieke Verboort, que sufre una enfermedad degenerativa, ha anunciado que recurrirá a la muerte asistida después de competir en los Juegos Paralímpicos de Río, que empiezan el próximo día 7 de septiembre.