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Pedagogía de la muerte. Las canciones como recurso didáctico

A pesar de la innegable relación que existe para el ser humano entre la muerte y la vida, aún no hemos logrado darle un trato pedagógico al tema de la muerte en los distintos contextos educativos en los que trabajamos. El hecho de morir como temática pedagógica puede y debe ayudarnos en la obligación que todos y cada uno de nosotros tenemos de ser personas a diario. Este artículo pretende reflexionar sobre la visión que se traslada de la muerte en las canciones para su posible uso como herramienta didáctica. La utilización del análisis de contenido como metodología ha permitido percibir la influencia religiosa que tenemos en la visión de la muerte, nuestra condición de seres mortales y la aceptación de la misma como hecho inevitable. En esta dinámica, queremos proponer el uso de las canciones como recurso pedagógico para trabajar la temática de la muerte. La música traslada y crea cultura, y es un potente emisor de ideas culturales que, usadas correctamente, pueden ser un gran elemento pedagógico de análisis de situaciones y reflexión sobre las letras y las vivencias e ideas que estas transmiten, ayudando a elaborar, sin coerciones ni visiones impuestas, un auténtico posicionamiento humano ante esta realidad. Finalmente, en las conclusiones tratamos de reflexionar sobre la importancia de introducir la Pedagogía de la Muerte en la educación, así como de las posibilidades de las canciones como recurso pedagógico (Resumen). 

Conclusión:

Con nuestra investigación hemos pretendido apoyar la introducción de la pedagogía de la muerte en todo tipo de contextos educativos, como una disciplina esencial y necesaria para nuestra evolución y desarrollo personal. La muerte es una realidad que está presente en todo lo que nos rodea como el arte, la televisión, el cine, las vivencias personales, las conversaciones o las canciones como en nuestro objeto de estudio. Partiendo de esta idea, parece más complejo dejar en el aire este tema desde el punto de vista educativo que trabajarlo. 

Por ello, desde la perspectiva pedagógica, debemos evitar que la muerte caiga en el olvido, porque aunque todo el mundo sabe que va a morir, parece que hablamos de una realidad que afecta a otros pero no a nosotros. En nuestra opinión, las Ciencias de la Educación también deben abordar esta pregunta existencial sobre el tema de la muerte, aportando sus conocimientos, instrumentos y posibilidades con el propósito de enseñar a los educandos que algún día nuestra vida corporal llegará a su fin, de manera que igual que les hemos ayudado a aprender el arte de vivir (Esteve, 2010), también debemos formarles para esa despedida de la vida, para el arte de morir. 

Dicha tarea puede realizarse a partir de programas de orientación educativa en torno al acto de morir, pues nuestro propósito como profesionales de la educación no debe ser otro que el de intentar mejorar la realidad del ser humano. En dichos programas, los actos educativos que desarrollaremos deberán estar alejados de visiones autoritarias, coercitivas o impuestas, centrándose éstos en los sentimientos, ante un hecho ineludible que tendremos que afrontar tarde o temprano por nuestra condición de seres vivos. 

Por esta razón, hemos propuesto como recursos educativos las letras de las canciones, ya que como elemento cultural, trasladan la visión que sobre la muerte existe en nuestra sociedad de manera implícita; y además, nos la comunica en forma de mensajes cargados de emociones. Son auténticos vehículos educativos que llegan a influir en las formas de pensar, sentir y actuar de la sociedad, favoreciendo la creación de situaciones de aprendizaje y la comprensión sobre nuestra finitud como seres vivos a partir del debate y la reflexión (Pérez, 2012). Éstas nos sirven como material didáctico auxiliar o complementario para trabajar en el aula; como un medio de análisis crítico, reflexión y debate sobre la realidad de nuestra finitud; y como un elemento potenciador de la creatividad y de la expresión de la propia visión del ser humano sobre la muerte. 

De esta manera las canciones “pueden ser una vía de autoanálisis, de expresión, de reivindicación, de crítica y de reinterpretación del discurso dominante que no debe ser desaprovechada” (Vera, 2000:82). Así, con las canciones como herramienta didáctica, podremos facilitar espacios sin condicionamientos donde los educandos puedan desarrollar sus ideas y compartirlas con el fin de lograr una mejor realidad y comprensión sobre este ámbito educativo (Ruiz Román, 2005). 

Opinamos que si no trabajamos sobre esta idea, en nuestro caso con las canciones, corremos el peligro de caer en la rutina del día a día como si fuésemos eternos y es así como realmente perdemos, de manera inconsciente, la propia vida. Como sostiene Krishnamurti (1995:15), “vivir cada día muriendo es estar en verdadero contacto con la vida”, haciéndose preciso entender que es la existencia de la muerte, lo que da mayor valor a la vida y a los actos que hagamos durante la misma. Como exponía en su novela Mitch Albom (2000:103), “cuando aprendes a morir, aprendes a vivir”, estando así más comprometidos con nuestras decisiones y más responsabilizados con nuestros actos.

Autores: Ernesto Colomo Magaña, José Manuel de Oña Cots. Universidad de Málaga
REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 12(3), 109-121
https://revistas.uam.es/index.php/reice/article/view/2851

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