Área Profesional

“No siempre se cura; muchas veces se cuida”

Manuel Olivares, jefe de sección de Atención Sociosanitaria del Servicio Riojano de Salud.

Una buena cura no es suficiente. La humanidad y la empatía resultan ser imprescindibles en cualquier atención sanitaria. Es por ello, que en los últimos tiempos las palabras salud y social se han convertido en un binomio inseparable. Manuel Olivares es el coordinador sociosanitario del sistema público de salud de La Rioja, ubicado en el Hospital de San Pedro. Es el responsable de coordinar los casos de pacientes que derivan a convalecenciamedia estancia. También dependen de él las trabajadoras sociales de salud. Enfermero especialista en oncología, es uno de los pioneros en la introducción de los cuidados paliativos en La Rioja en el año 2000. Conversamos con él.

-¿Qué va antes, lo social o lo sanitario?
-Va todo unido y no se puede separar. En nuestra sociedad, donde tenemos grabado el viejo refrán La salud no tiene precio, se ha primado primero la salud. De ahí, nuestro sistema. Pero lo sanitario precisa de lo social y lo social influye en lo sanitario. Debe de haber una conexión o acción coordinada.

-¿Cuál es el día a día de un coordinador sociosanitario?
-Valoramos los casos agudos que nos tramitan del hospital. Tratamos de verificar que la gestión del proceso de traslado entre unidades sea correcto. También, verificamos que a los pacientes hospitalizados en centros de convalecencia se les realizan las pruebas complementarias en un adecuado tiempo y forma. Y además, nos encargamos de dar el alta al paciente del centro de convalecencia, comprobando siempre que el paciente en su nueva situación vaya a disponer de los cuidados necesarios.

-¿Y el día a día de los pacientes?
-Los pacientes de convalecencia de media estancia se benefician de programas de rehabilitación tras ser evaluados por el equipo médico, desde los pacientes con secuelas de ictus hasta los que tienen patologías crónicas respiratorias; tanto pacientes mayores como jóvenes. Todos se benefician de la rehabilitación.

-¿Cómo se trabaja la relación paciente-equipo sanitario-familia?
-Esta relación es fundamental, y debe ser una verdadera relación terapéutica y de apoyo en la que el personal se ha de entregar tanto al paciente como a la familia. Es habitual que el paciente quede con secuelas que afecten a su día a día, así que todos se van a haber de adaptar a nuevos roles. Tratamos de implicarles en que interioricen que todos formamos parte del mismo equipo con el objetivo de la recuperación y la reintegración sociofamiliar. Los profesionales debemos tener la paciencia suficiente para traer a la familia a nuestro terreno, y ahí radica la clave de la relación terapéutica: hacerles partícipes del proceso de recuperación.

-¿Qué profesionales se encuentran en los centros sociosanitarios y cuáles son sus necesidades?
-Hay médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, fisioterapeutas, trabajadoras sociales y psicólogos. Su relación se basa en el apoyo mutuo, el trabajo en equipo y la comunicación fluida. Las patologías crónicas hacen que la recuperación sea lenta y a veces imposible, esto puede desgastar en lo profesional, por eso insistimos en la formación con la intercomunicación y la satisfacción del trabajo en equipo como ejes principales. En medicina no siempre se cura, muchas se cuida, ayudando a recuperar la máxima funcionalidad posible y en última instancia se ayuda al buen morir.

-¿Cómo afrontan la muerte los profesionales?
-En estos centros con pacientes con una edad muy avanzada, los profesionales pronto interiorizan que la muerte forma parte del proceso de la vida. Quizá desconozcan alguna técnica de unidades especializadas como en cuidados paliativos, pero comparten la filosofía de ayudar al buen morir, a los pacientes y sus familias. Muchas veces la muerte se puede llegar a vivir como el fin del sufrimiento, como una liberación del mismo para el paciente y la familia. Lo que queda en el cuerpo del paciente son las secuelas de la enfermedad, poco tiene que ver con la persona que fue en realidad. Lo importante es que los últimos días se disfruten con buenas relaciones, incluso de despedida, según cada caso y circunstancias.

-¿Qué formación tiene el personal de estos centros?
-Como formación reglada cada vez los profesionales salen más preparados de las facultades y escuelas de enfermería, pero cada profesional debe vivir dentro de sí mismo un proceso interior que le aproxima a su propia muerte. Tiene que elaborar sus propios mecanismos de apoyo o válvulas de escape, y llegar a sentir la satisfacción de que ayudar al mejor morir es tan gratificante y enriquecedor a nivel personal y profesional como el curar. Son ventajas que da el trabajar con estos pacientes y sus familiares, que muchas veces compensan y satisfacen más que el propio sueldo. La formación continuada complementaria en situaciones de duelo debería ser obligada para este tipo de profesionales. Y además alcanzar a todas las categorías profesionales: médicos, enfermeras, auxiliares, celadores e incluso personal de mantenimiento y limpieza. Así hasta dotarlas de la sensibilidad que deben tener las personas que ayudan al buen morir a nuestros semejantes.

-¿Puede llegar a ser un fracaso la muerte?
-El personal sanitario que viva la muerte como un fracaso, no ha completado su formación. Todos somos conscientes que la muerte forma parte de la vida. Otra cosa es que como miembros de la sociedad, la muerte sea un tabú en determinadas circunstancias. Pero interiormente todos sabemos que forma parte de la vida, y debemos llegar a valorar en su justa medida lo que supone ayudar al buen morir. Otro riesgo es ver la muerte como un hecho trivial más, sin carga emocional alguna. Eso también es ignorarla y forma parte de la mala praxis. El profesional debe ser capaz de sentir, sin llegar a sufrir, para poder seguir trabajando e interactuando con los pacientes próximos al final de la vida y sus familiares. Debe llegar a dar un trato y cuidados exquisitos.

-Fue pionero en el campo de los cuidados paliativos en La Rioja. ¿Qué valoración hace?
-Los cuidados paliativos en La Rioja tienen un despliegue espectacular, con cinco unidades a domicilio que cubren toda la provincia, una unidad de hospitalización para casos con síntomas descontrolados y apoyo telefónico durante el día. Además, la enfermería en el domicilio enseña a los familiares el modo de cuidar a su familiar-paciente. Les instruyen anticipándose incluso a los acontecimientos, sobre el modo de proceder y actuar, cuándo solicitar ayuda profesional. También poseen equipos multidisciplinares que incluyen profesionales sanitarios y sociales.


Esta entrevista se publicó en Universo Mémora: La muerte como parte de la vida. Si quieres leer el monográfico completo, haz click aquí

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