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La atención plurirreligiosa al final de vida ayuda a todos

La Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso (Audir) lleva muchos años trabajando con temas de mediación interreligiosa en los que se considera al diálogo como la mejor herramienta para la gestión de la diver sidad. El objetivo de Audir es que a través del diálogo se conozca la pluralidad religiosa desde una perspectiva de empatía, reconocimiento y teniendo en cuenta las dimensiones positivas que la diversidad puede aportar a la cohesión y la convivencia. Para mucha gente la alteridad es una amenaza a la convivencia y piensan que solo se debe practicar en privado. Sin embargo, va contra los derechos humanos, ya que la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión tienen derecho a expresarse en público, de forma individual, pero también colectiva. Por lo tanto, la perspectiva de Audir es garantizar que, por ejemplo, en el ámbito de la sanidad se respete este derecho, pero también que se pueda crear una sinergia entre salud y libertad religiosa, de manera que la diversidad no sea un obstáculo sino una ayuda para facilitar la mejor atención a los pacientes.

OBJETIVOS. Una de las misiones de Audir consiste en asesorar en temas de diversidad a los profesionales que trabajan en el acompañamiento de personas en procesos finales de vida. En 2013, se elaboró una publicación sobre la atención religiosa al final de la vida, que ha servido como guía para poder tratar la atención plurirreligiosa en los pacientes terminales. Fue el punto de inflexión y desde entonces el número de cursos en hospitales de Catalunya se ha multiplicado, demostrando el éxito de estas formaciones: tanto profesionales como directivos están muy interesados en la temática porque en alguna ocasión se han encontrado con dificultades que no han sabido gestionar o interpretar. Es sorprendente ver cómo el personal sanitario que ha recibido cursos en el ámbito de la atención plurirreligiosa, todos, sin excepción, independientemente de la creencia, lo reciben en positivo y lo agradecen. Es importante destacar que en algunos hospitales ya se están empezando a plantear la creación de protocolos que tengan en cuenta la diversidad religiosa en el acompañamiento al final de la vida. Pero el ámbito sanitario no es el único interesado, los profesionales del sector funerario también participan en la atención plurirreligiosa al final de la vida. Por este motivo, en los últimos años, instituciones como Asuntos Religiosos de la Generalitat de Catalunya y Mémora han colaborado en la elaboración de una Guía para el respeto a la diversidad religiosa en el ámbito funerario y, recientemente, en una Guía sobre celebraciones funerarias de creencias y convicciones. Precisamente la ceremonia funeraria es el acto en el que se institucionaliza la despedida y en el que, de algún modo, se visualizan las creencias y sentimientos de la persona fallecida y su familia.

PLURALIDAD. El respeto a las creencias religiosas es esencial porque las cosmovisiones se hacen más visibles en los momentos finales de la vida. Enfrentarse a una situación terminal también es enfrentarse al sentido de la vida. Por lo tanto, la cosmovisión, las creencias y las emociones acaban jugando un papel imprescindible. Hay casos de personas que se aferran a la religión cuando se acerca la muerte, incluso más que a lo largo de la vida. Además de la muerte, las creencias religiosas sirven para abordar el sufrimiento. Cada religión lo hace desde una perspectiva y puede ayudar tanto al final de vida como a las relaciones con la familia y con la propia historia personal. La religión puede ejercer un papel sanador cuando en los últimos momentos se recuerdan las vivencias personales que han traído dolor. La religión vivida de forma humanizadora es positiva. Cada religión encara de forma muy diferente la muerte. Por eso es importante que los profesionales de la salud conozcan y sepan encarar las distintas diversidades religiosas que pueden tener los pacientes. Las tradiciones abrahámicas como la judía, la cristiana o la musulmana, casi en su mayoría conciben que al llegar la muerte hay otra vida. Es decir, que la vida en la Tierra es única: vivimos una vez, morimos y resucitamos. Se trata de una perspectiva lineal de la vida, con un cierto dramatismo, ya que solo tienes una oportunidad. Por su parte, las religiones asiáticas creen en el renacimiento y en la reencarnación. Se acaba una vida: pero por mal que lo hayas hecho podrás tener muchas más. Llegará un momento en el que después de haber tenido una vida sin errores, estarás preparado para desaparecer. De este modo, no existe la excepcionalidad de vivir solo una vida. También hay otras religiones que no creen en la vida más allá de la muerte, igual que lo creen los ateos. En estos casos, Audir acompaña al paciente con materiales, publicaciones y referentes que les ayuden a vivir el final de la vida con sentido y serenidad. Aunque la concepción sea de un final absoluto se buscan prácticas para dignificar la vida más que para encontrar un sentido. El respeto por las otras religiones, no impide vivir la propia fe a fondo. Se pensaba que la alteridad era una amenaza a la identidad propia, pero se ha demostrado que no, que respetar la identidad del otro permite que se respete la propia.

MÁS VALOR. La atención plurirreligiosa al final de la vida es una forma de mejorar el morir, pero también de dar valor a la vida de los que estamos aquí. Los pacientes viven mejor los últimos momentos, los profesionales de la salud se sienten más a gusto con su trabajo, al respetar los deseos de la otra persona y los familiares se muestran satisfechos de que se respeten las convicciones del paciente. Todo el mundo gana. Y entonces surge una pregunta: ¿Por qué no lo hemos hecho antes?

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