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"AFRONTAR LA MUERTE ES UN EJERCICIO DE CRECIMIENTO PERSONAL"

26/07/2015

Empatía, acompañamiento, innovación, transparencia, confianza, honestidad, respeto… son algunas de las palabras clave que dinamizan el trabajo diario de estas dos mujeres; palabras vinculadas a un proyecto pionero que abrió sus puertas hace ahora año y medio en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona).

Fernanda Sánchez y Mar Diéguez comparten, en este segundo Espacio de Apoyo creado por Grupo Mémora en Catalunya, “codo con codo, trabajo en común. Y con una voluntad muy clara: estar al lado de las personas y sus familias durante el proceso final de vida y de duelo; y esto lo hacemos antes, durante y después de la muerte”, apunta Fernanda Sánchez, que recuerda que los servicios son gratuitos y que “uno de nuestros objetivos es darnos a conocer poco a poco en el tejido asociativo de L’Hospitalet, muy rico en este sentido”.

-¿Quiénes en concreto se acercan al Espacio de Apoyo?
-Mar Diéguez: Como acaba de referir Fernanda, a ese proceso anterior al fallecimiento, ese antes, llegan personas aproximadamente a partir de los 65 años, que en su mayoría suelen ser mujeres, muchas de ellas cuidadoras que se encuentran en un proceso final de vida. En el después, en cambio, la gente que accede es de un perfil más variado. Como el hijo al que se le ha muerto el padre, la mujer que ha perdido a un hijo en el embarazo y viene con un duelo gestacional, o la señora que enviuda.

-Observo que a veces se elude en el lenguaje la palabra muerte. ¿Por qué?
-Fernanda Sánchez: A pesar de que es un tabú, debemos poder hablar de ella, poder acercarnos con normalidad.
-M. D.: Aproximarse a la muerte y saber afrontarla es un ejercicio importante de crecimiento personal. Aquí contribuimos a plantear un escenario, hablando de la muerte en todos los niveles –personal, familiar y comunitario– y ayudando a canalizar esos miedos tan humanos de no asumir conscientemente lo evidente: el final, la muerte.

-¿De qué manera este servicio intenta ir más allá?
-F. S.: Procuramos aportar valores primordiales como el de la empatía. Pero, desde aquí, desde este Espacio de Apoyo, no abordamos solo el duelo; también realizamos toda una gestión del conocimiento acerca del proceso final de vida. Por eso mismo ofrecemos, gratuitamente, charlas y talleres. Sobre estos, ha habido uno de risoterapia del que la gente salió encantada, dos de arteterapia, etcétera.
-M. D.: En las charlas tratamos temas variados, desde el envejecimiento saludable (como las actividades físicas saludables, la prevención de riesgos y caídas, la alimentación...) hasta una cuestión siempre difícil como la del suicidio, tan silenciada, y de la que deberíamos hablar mucho más.
-F. S.: Otra de las charlas es sobre la relación entre abuelos y nietos, fundamental en esta sociedad, pero que siempre requiere de una reflexión. Aquí estamos abiertos a toda clase de público, no importa la edad. También tratamos aspectos como la protección legal. Por ejemplo, te llega una mujer y te dice: “Yo me voy a morir, pero quiero que se me respete, esto y esto”. Es decir, les guiamos, pues dejar para después aspectos tan relevantes conlleva inconvenientes. La verdad es que este es un trabajo tan apasionante en el servicio a las personas que te llena de emoción.
-M. D.: Aparte de apoyar y asesorar en el proceso de final de vida ofreciendo talleres, charlas especializadas, información sobre contratación de productos y servicios funerarios, tenemos los grupos de apoyo y acompañamiento al duelo, de los que, ahora, hay dos en funcionamiento.

-¿Cómo es el vínculo con las entidades de gente mayor?
-M. D.: Muy cercano; aquí tenemos relación con los llamados dispositivos comunitarios: grupos de personas mayores, organizaciones culturales y sociales, residencias… Y pronto serán las farmacias. Y en un futuro, los colegios. La idea no es otra que la de llegar a toda la comunidad, expandirnos en red.
-F. S.: Para que se conozca este recurso social en la ciudad, pionero, y que no hace ninguna otra funeraria, Grupo Mémora pretende ser un referente comunitario, social, en el apoyo al final de la vida... y no solo ese lugar donde, a través de la entidad, se entierra a los difuntos. En eso estamos.

-Creo que también se distinguen por tener otras actividades, abiertas a la comunidad, ¿verdad?
-F. S.: Así es, y el tejido asociativo de la ciudad de L’Hospitalet nos lo empieza a reconocer. Hemos dado conciertos de gospel y de ópera, otros de música clásica… Han sido un éxito. Uno de ellos tuvimos que hacerlo en el Teatre Joventut porque en el Casino, aquí cerca, donde organizamos los primeros, no cabían las 600 personas que desearon ver el concierto. Otra acción, pensamos que innovadora, ha sido la de ayudar a crear un mural grafito, el Mural’H, situado en el puente de la avenida Isabel la Católica. El entorno ha pasado de ser algo oscuro a convertirse en algo vivo, de hoy, con alma. Eso es parte de nuestra misión.
-M. D.: Que se nos visualice como empresa amable, comprometida con las personas y la sociedad. Y este acercamiento parte de una aproximación a los ciudadanos y un planteamiento de trabajo en red.
-F. S.: Sí, en red es la mejor manera de poder encajar en la sociedad, de sumar. De hacer algo... completamente diferente. Algo diferente, elaborado y construido a conciencia, codo con codo. Como dijo en su momento el arquitecto alemán Mies van der Rohe al ser preguntado por su trabajo: “Dios está en los detalles”. La clave, la esencia, el alma de un comportamiento como el que testifican Mar, Fernanda y la gente del equipo que les ayuda a ejercer su tarea, se sustenta en esos detalles, en las cosas concretas sobre el proceso final de vida. Para lograrlo, no se trata solo de ser serviciales y amables y buena gente, hay que implicarse al 100%. “Tejer cada día... humanamente”.