Área Profesional

Portada

  • Documento de voluntades anticipadas o testamento vital

    Históricamente el origen del Testamento Vital –Living Will– se atribuye al abogado de Chicago Louis Kutner. Desde el año 1967 Kutner defiende la implantación del testamento vital y publica en la revista Indian Law Journal un modelo de documento para expresar las voluntades relativas a tratamientos médicos en casos de enfermedad terminal. La trascendencia social que suscita la consideración de los derechos de los pacientes en el ámbito sanitario ha comportado en nuestro país una intensa promulgación legislativa desde el año 2000, que puede considerarse que culmina con el desarrollo del documento conocido como el Testamento Vital o Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), también denominado a nivel estatal como Documento de Instrucciones Previas (DIP). Tanto las comunidades autónomas como el Parlamento español, han legislado sobre la materia y los legisladores no se han puesto de acuerdo en cómo nombrar el documento que popularmente se conoce como Testamento Vital.

    LEGISLACIÓN. En nuestro entorno, la promulgación de la Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y de Derechos y Obligaciones en materia de información y documentación clínica en el año 2002, termina de completar la legislación en dicha materia. El artículo 11 de la ley recoge el concepto de Instrucciones previas, que lo define como la manifestación anticipada de la voluntad de una persona mayor de edad, capaz y libre, con objeto de que esta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarse personalmente sobre los cuidados y tratamiento de su salud o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo. El otorgante del documento puede designar, además, un representante para que, llegado el caso, sirva como interlocutor suyo con el equipo sanitario para procurar el cumplimiento de las instrucciones previas. El concepto del Documento de Voluntades Anticipadas o Documento de Instrucciones Previas, está basado en el respeto y promoción de la autonomía del paciente, que se prolonga cuando este no puede decidir por él mismo. Es decir, el DVA o DIP es un documento en el cual el firmante especifica las pautas a seguir y las decisiones a tomar en caso de pérdida de la competencia para la toma de decisiones. Dicho documento es un valioso paso para asegurar el respeto a la autonomía y dignidad de las personas. Así que hay que entenderlo como una muestra de interés y responsabilidad de los ciudadanos en las decisiones relativas a la salud. Todo ello implica el reconocimiento de los deseos y valores del paciente para influir en las decisiones futuras que le afecten, asegurando el respeto por estos valores cuando la situación clínica no le permita manifestarlos. El Código de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Catalunya establece en su artículo 69 que el médico deberá respetar y atender las recomendaciones del paciente en el Documento de Voluntades Anticipadas (DVA) cuando exista. El código de ética y deontología médica de la Organización Médica Colegial establece en su artículo 36.4 que el médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el citado documento, a no ser que vayan contra la buena práctica médica.

    Legalmente, no se pueden incluir en el DVA o DIP voluntades que sean contrarias al ordenamiento jurídico, tampoco aquellos que no se ajustan a la buena práctica clínica (lex artis) ni a los que no se correspondan exactamente con el supuesto de hecho que se hubiera previsto al otorgarlos. Finalmente, en cualquier momento se puede revocar o modificar el DVA o DIP. Es importante destacar que los Departamentos de Salud de las CCAA disponen de un Registro centralizado en conexión con el registro estatal del Ministerio de Sanidad.

    Si entendemos el Documento de Voluntades Anticipadas como las instrucciones que da el ciudadano/paciente a su equipo asistencial, donde hace constar qué tipo de atención médica desea recibir al final de la vida y donde puede designar a la persona que le representará en caso que no pueda expresar las decisiones que le afecten; los aspectos que debe reflejar el documento son: los valores personales para ayudar a orientar a los médicos en el momento de tomar decisiones clínicas; instrucciones sobre los cuidados y tratamientos que se quiere o no se quiere tener; su decisión sobre la donación de órganos o del cuerpo; el nombramiento de su representante que actuará como interlocutor del equipo asistencial. Así, sería conveniente que en la elaboración del documento colaborara el médico de referencia del paciente. En línea con esto, hoy en día aparece un concepto denominado Planificación de Decisiones Anticipadas que corresponde al proceso de explorar e identificar los valores, preferencias y objetivos del paciente, para poder establecer objetivos y medidas adecuadas a estos, haciendo prevención de escenarios o situaciones evolutivas previsibles. La previsión de decisiones anticipadas requiere un proceso cualitativo, evolutivo, gradual, voluntario y no forzado, confidencial, siempre sujeto a revisión, utilizado con competencia, respeto y confianza y en ocasiones puede ser recomendable involucrar a la familia. Respecto al procedimiento concreto por el que se formaliza el DVA, este puede otorgarse ante notario y en algunas comunidades puede otorgarse ante un funcionario de la Administración o ante tres testigos mayores de edad y que conserven su plena capacidad. Como mínimo dos de ellos no deben tener relación de parentesco hasta el segundo grado, ni estar vinculados por relación patrimonial con el otorgante. 

    Josep Arimany-Manso. Presidente de la Sociedad Catalana de Medicina Legal