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  • La aceptación de la muerte en la religión del islam

    Se estima que hay 1.322 millones de musulmanes en el mundo, de los cuales aproximadamente un tercio vive en países donde el islam no es mayoritario. La Asociación Unesco para el Diálogo Interreligioso (Audir) ofrece una guía sobre celebraciones funerarias religiosas, en la que ha participado la Unión de Comunidades Islámicas de España (UCIDE), el Centro Islámico Camino de la Paz y la Federación de los Dahiras Muridiya de España y la Federación Bidayatul Xitma de Catalunya. Es importante destacar que el islam condiciona la salvación a los hechos de cada individuo, realizados a lo largo de su vida mundana, es decir, la suma del bien y del mal es determinante.

    Preparación. Cuando llega la muerte, la religión musulmana considera que el alma abandona el cuerpo. Entonces, al fallecido se le cierran los párpados, se le recoloca la mandíbula y se cubre el cadáver. Al mismo tiempo que se inician las gestiones para certificar la muerte y se concede el permiso de inhumación, se aplica el ritual islámico: consiste en un baño (Gusul), en la preparación del cuerpo (Takfin), en las honras fúnebres y en el entierro. Para realizar el lavado, una persona del mismo sexo lo hace con las manos enguantadas. Se cubre el cadáver con una tela y se le despoja de sus ropas. Se ducha el cuerpo, primero por la derecha y luego por la izquierda, apretando en el estómago para provocar la expulsión de los excrementos retenidos. El fallecido es secado con una toalla limpia, se le peina y se le perfuma. En cuanto al amortajamiento, este difiere entre el hombre y la mujer. El hombre es cubierto por tres sudarios, que se ajustarán al cuerpo con trozos de tela en forma de hilos perfumados. Mientras que la mujer viste falda, camisa larga, velo y dos paños.

    Plegaria. El ritual funerario puede realizarse en una mezquita, en un salón, o bien en la almozala del cementerio dedicada a la oración funeraria. Se sitúa el cuerpo en dirección hacia la Meca y el imán, o quien oficie, se coloca a un lado del féretro: si es hombre, a la altura de la cabeza del difunto; si es mujer, a la altura de la cintura. Los familiares y amigos irán detrás del imán en hileras y de pie. Entonces, se inician las oraciones: takbir inicial por la fâtiha; takbir segundo por el saludo a Abraham; takbir tercero por la súplica por el muerto y takbir cuarto para quien se quiera. La ceremonia termina con un taslim de saludo con el que se cierra el oficio, el cual, es importante precisar que no es un takbir más.

    Entierro. En la religión musulmana, la tumba tiene como objetivo proteger el féretro de toda agresión externa, hasta que sea absorbido por la misma tierra. Para el islam, el suelo es la morada natural de los difuntos, por lo que se completa el ciclo vital del hombre. En un entierro, el cuerpo es retirado del ataúd antes de ser depositado en la tumba. Dos personas bajarán a la hendidura, y colocarán el cuerpo con la cabeza inclinada a la derecha mirando a la Meca. Posteriormente, soltarán los nudos de las cintas que ataban los sudarios y se tapa el cuerpo con piedras o ladrillos. Por último, se vierte tierra hasta que sobresale un palmo sobre el nivel de la tierra. Durante el entierro se ha de evitar toda manifestación exagerada de duelo, pero sí que se da el pésame, que supone una forma de mostrar solidaridad con los familiares del difunto y consolarlos. Asimismo, los familiares realizan elaboraciones culinarias para las personas que acuden a expresar su dolor.